El valor del sabor

Es el silencio de la naturaleza virgen.

Es el olor de la levadura perfecta, equilibrio único que crea fragancia.

Es el gusto auténtico del ingrediente perfecto, seleccionado entre muchos, el más genuino y sabroso.

Es una mano que extiende la masa. Cada caricia es pasión, cada toque se convertirá en sinónimo de bondad.

Es la inspección visual de las pizzas recién horneadas, lo que garantiza la máxima seguridad.


Cada pizza es una historia. Una historia de amor. Y este es el valor del sabor.

Producción artesanal

La espolvoreada de harina es la señal: la masa está lista para la transformación. Los "pizzaiolos" toman la masa en sus manos, y empieza la magia. Caricias vigorosas modelan la masa, la pizza vuela, gira sobre sí misma, se forma el borde, se hace grande, y se rellena.

El olor dulce y acidulado del tomate se libera al ser extendido perfectamente. Ahora, la pizza es una cama suave, lista para recibir a todos los ingredientes que se colocan con cuidado, de manera que cada trozo sea tan sabroso como los demás.


Selección de los ingredientes

Se necesita precisión en la elección de los ingredientes de la pizza. Y, sobre todo, sabor. Desde la harina a la levadura, a todos los sabores del relleno: cada uno de los elementos de nuestras pizzas se selecciona, comparándolo con otros del mismo tipo y se prueba. La calidad es esencial, el sabor debe ser decidido y excelente.

Ingredientes
de primera calidad

genuinos, fragrantes,
de verdad sabrosos.

 
 

Solo aceite
extravirgen de oliva

el único aceite excelente
usado para nuestras pizzas.

Mozzarella
de leche de vaca,

seleccionada cuidadosamente de entre
las producidas con leche de verdad.

 
 

Harinas
de trigo seleccionadas

que se integran perfectamente
con agua y levadura.

Masa inimitable

La sabiduría de una mano enharinada toca la superficie cálida y suave de la masa. Un toque delicado para probar su elasticidad y cuerpo. Un momento de concentración para percibir el aroma: el de la levadura perfecta. Y, por último, un asentimiento con la cabeza, una confirmación de que la masa está lista.

Los tiempos de fermentación siguen la naturaleza: humedad y temperatura se controlan todos los días para garantizar que la masa crezca de forma natural, sin forzarla, y los tiempos de descanso sean respetados.

Ambiente prístino
y agua rica en sales minerales

La masa perfecta es la que logra un equilibrio: harina, sal, levadura, temperatura, humedad y agua son las fuerzas que lo determinan..

El agua rica en sales minerales mezclada con el trigo adecuado, con la cantidad exacta de sal y levadura, hace la masa ligera y crujiente.

La cocción y la congelación

En menos de dos minutos de cocción a más de 400 °C, las pizzas salen del horno humeantes y deliciosamente fragrantes. El "pizzaiolo" sabe que debe, en el corto espacio de un momento, controlar cada pizza: el grado de cocción, la regularidad de la forma, el color de los bordes, la disposición de los ingredientes y el más mínimo detalle.

El proceso de congelación se inicia inmediatamente después de la cocción con la entrada en el abatidor de temperatura, que lleva las pizzas aún calientes a una temperatura de menos de -20°C.